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Cómo peparar los macarrones con tomate de la abuela

19 junio 2018

Borges - grandmas secret

Los macarrones con tomate, que nos sacan de tantos apuros, a menudo se limitan a pasta hervida y mezclada en el plato con tomate frito, vertido directamente del bote. ¡Arghhh! Es difícil cometer semejante cantidad de errores en tan pocos gestos. Pero keep calm: ¡nosotros tenemos la solución! Hemos encontrado el toque de la abuela para conseguir unos macarrones con tomate al más puro estilo italiano.

El secreto más importante para que tus macarrones con tomate sean los reyes de la mesa es el tiempo. Olvídate de los cinco minutos y listo, de las salsas de bote, de las «boloñesas» con cinco gramos de carne por litro de salsa… En Italia hay un ejército de abuelas que madrugan (y mucho) los domingos por la mañana para preparar su salsa. Nosotros no somos tan estrictos, pero sí sabemos que, para obtener una verdadera salsa della nonna, hay que cocerla durante un par de horas.

Ingredientes:

Para la salsa:

  • 1 cebolla
  • Zanahoria y apio al gusto
  • Carne picada de cerdo o vacuno: 40-50 g por persona
  • Tomate triturado: 150 g por persona
  • Un chorro de vino blanco
  • Sal
  • Azúcar
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Pimienta negra
  • Albahaca fresca

Para la pasta:

  • Penne rigate o fusilli: 80-100 g (2,8-3,5 oz) por persona
  • Agua
  • Sal

Para gratinar:

Queso parmesano rallado y, si quieres lucirte, un toquecito de mozzarella.

Preparación:

La salsa para los macarrones con tomate es pura poesía. Empieza por cortar cebolla, zanahoria y apio lo más finos que puedas. A continuación sofríe las verduras en una olla bastante grande con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, y sazona con un toque de pimienta negra y sal. Cuando la cebolla esté transparente, añade la carne picada, y cuando esta haya adquirido un poco de color, añade un chorro de vino blanco.

Seguidamente deja evaporar el vino poco a poco, removiendo siempre la carne para que no se pegue. Añade el tomate triturado (passata di pomodoro, si te quieres hacer el connaiseur) y, a continuación, dos vasos de agua, una cucharadita de azúcar (otro truquito de la abuela para quitar acidez al tomate) y sal al gusto; remueve. El resultado será una salsa bastante líquida, pero ahora viene el truco: hay que dejar que se espese cocinándola a fuego lento durante un par de horas. Será suficiente con remover cada 10 minutos para que no se pegue. Sabrás que tu salsa está lista cuando saques la cuchara de madera y no gotee. Entonces es el momento perfecto para apagar el fuego y reservar.

Solamente cuando llegues a este punto puedes poner a hervir la olla con el agua para la pasta; no antes. Nada de cocer los penney dejarlos durante horas en el escurridor. Cuando el agua esté hirviendo, echa los pennecon un poco de sal gruesa y déjalos cocer un par de minutos menos de lo que indique el paquete, ya que terminarás de cocerlos en el horno. Cuando estén listos, escúrrelos, y ni se te ocurra pasarlos por agua del grifo: es todo un sacrilegio para cualquiera que ame la pasta.

Vierte los penneen la olla de la salsa (si has hecho mucha, reserva antes el excedente; incluso puedes congelarla en tarros individuales, lo que te facilitará mucho la vida). Mezcla bien y dispón la mitad en una bandeja de horno. Decora con mozzarellaen trocitos y cubre con la otra mitad. Espolvorea con abundante parmesano… ¡y al horno, ya caliente, durante 5-10 minutos como máximo!

Decora con hojas frescas de albahaca y sirve. Te habrás ganado un lugar de honor en el corazón de tus invitados y habrás salvado a una abuela italiana de terribles sufrimientos. Hacer el bien nunca fue tan fácil.

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